ARGUMENTO
Nos encontramos en una época futura donde la tecnología está avanzando a un ritmo vertiginoso. En un mundo donde los avances científicos hacen posible la existencia, los humanos comparten todos los aspectos de sus vidas con sofisticados robots denominados Mecas. La emoción es la última y controvertida frontera en la evolución de las máquinas. Pero cuando un avanzado niño robótico llamado David es programado para amar, los humanos no están preparados para las consecuencias. David se encuentra solo en un extraño y peligroso mundo. Ayudado por un androide, David intenta averiguar el secreto de su propia identidad, descubriendo un mundo en el que la línea entre los humanos y los robots es aterradora y profundamente delgada.
REFLEXIÓN PERSONAL
Esta película nos hace reflexionar sobre la posible existencia de un mundo futuro en el que los robots convivan con sus creadores, los humanos. Pero no sólo eso, llega más allá. ¿Y si fuéramos capaces de crear vida artificial dotada de inteligencia propia, de sentimientos, de moral? Una cosa es clara, según el dualismo (El tema que trabajamos mis compañeras y yo en clase) estamos compuestos por dos sustancias, el cuerpo y el alma. Hasta ahora hemos sido capaces de crear un cuerpo material, pero la parte espiritual se nos resiste. ¿Seremos capaces en un futuro de crear un alma que complete a ese cuerpo? Según Descartes, el alma incluye a la razón y el pensamiento. ¿Habremos creado entonces seres humanos dotados de pensamiento propio que sólo se distinguirán de nosotros más que por su composición abiótica? Podemos encontrar la respuesta a estas preguntas en esta película, que de algún modo intenta recrear un mundo diferente del que conocemos, mostrándonos esta posibilidad del futuro. Mientras tanto, sólo nos queda observar los avances de la ciencia, que bien es cierto son asombrosos, sin embargo, yo me resisto a pensar que jamás será capaz de crear un alma, si así fuese este mundo sería demasiado previsible, el ser humano sería capaz de todo, si creara un alma sería porque la conoce, conoce su funcionamiento, sus secretos. ¿Conocerían entonces la completa composición de las personas? ¿No son nuestras almas diferentes? ¿Qué sería de las relaciones sociales en las que cada individuo se esfuerza por conocer al otro? Prefiero que la ciencia siga dejando esto a las personas y que nosotros sigamos teniendo el control sobre las máquinas, pues debemos ser conscientes, si les dotamos de un pensamiento como el nuestro, podrán sublevarse al igual que hacemos nosotros cuando no estamos de acuerdo con lo que nos rodea.
María Guillermo López 1ºAH
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